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Alguien diría de Casasuertes que es el último pueblo del mundo, pero yo, como casasuerteña digo que donde empieza Casasuertes, empieza un remanso de paz que se extiende por todos sus valles. Sus nombres son: Valle Misón, Valle Pradomayor, Valle Cosoya, y Valle el Vallejo, con sus ríos correspondiente. Se accede hasta el pueblo por una carretera entre montes, peñas, cerros...a la entrada del pueblo, a la derecha, sale un camino que nos lleva al Valle Misón. Un poco más adelante, el Valle el Vallejo. Después de pasar la casa Escuela se entra en el Valle Cosoya. Y, a la salida del pueblo, el camino vecinal nos lleva al Valle Pradomayor. Los valles están rodeados por hermosas cumbres y bosques de hayas, robles, praderas y numerosos riachuelos, que hacen de ellos un conjunto típico de montaña. Es indescriptible lo que uno siente paseándose por sus valles. Un remanso de paz invade todo tu ser, Los vecinos del pueblo están presentes en todos sus entornos, ya que tienen terrenos propios, hasta en el más incógnito rincón del término municipal con unos nombres la más de curiosos. Únicamente lo saben los propietarios. Personalmente, yo salí del pueblo a los doce años, me acuerdo de haber llevado a mis hermanos la comida cuando iban a segar. Los nacidos en el pueblo tienen parcelas de terreno en todos esos valles. De esos valles han disfrutado, han vivido, y los que los han trabajado se saben todos sus secretos. Situación de sus mejores setales, de los cuernos que dejan los venados para adornar las casas, lo mejor del bosque y lo peor. Si queda alguna duda, basta preguntárselo a los ancianos del lugar, que todavía viven entre nosotros. |
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