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La víspera de la matanza por la noche se pica la cebolla que se emplea como ingrediente para hacer las morcillas . El día de la matanza se madrugaba para estar listos porque se juntaban las familias todo el día, la ama de casa preparaba un barreño y un cazo para que, cuando salga la sangre del cerdo, se pueda remover y no se cuaje. Se empezaba, antes de matar el gocho , dando la parva ( Era aguardiente derramado en una rebanada de pan). Entonces ya se juntan los hombres y se ponen a matar el cerdo. Con anterioridad, había que preparan: los cuchillos, un gancho, una cuerda fuerte, y un buen banco. En el banco se echa al cerdo y se ata. Después se disponen a degollarlo. La sangre del cerdo se tiene que remover bien para que no se cuaje. La sangre se mezcla con la cebolla, el arroz y los demás ingredientes y se rellenan las morcillas. Después de matar el cerdo, se le chamusca con haces de paja y se le echa agua hirviendo para pelarlo. Una vez bien pelado y limpio se le abre el interior para sacar lo que se llama la bandorra , es decir, el estómago y las tripas que se utilizan para hacer las morcillas y los chorizos. Entonces, el cerdo se cuelga varios días para que escurra. La comida de ese día de fiesta, era un cocido con carne que se guardaba de la matanza del gocho del año anterior y también la asadura del cerdo con pan. Las morcillas se ponen a cocer en agua hirviendo pinchándolas con una aguja para que no se revienten. Pasados unos días se procedía a estazar el cerdo. Los chorizos se colgaban en la hornera para su secado. Se partía en piezas grandes: jamones, brazuelos, medianas, costillas, cabezas y lomos. Estas piezas se adobaban y se salaban metiéndolos en arcas o cajones. Pasados unos días, se cuelgan en las horneras para curarlos con humo. En lo alto de la cocina, había unas vigas de madera, que se llamaban priguelas (parihuelas) donde se colgaban para su curado las piezas de carne de la matanza. |
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| Vida triste de un Cerdo (Lo recitaba mi madre) Era un seis de Marzo un día muy de mañana |
Al cumplir siete semanas me llevó la tía Leonarda Me rebujo en el mandil me llevó para su casa. El primer día me dio sopa, sopas de leche con grasa Y dije yo para mi cómo aquí tanta abundancia. Hoy día de mucho mañana vísperas de nada. Así estuve cuatro días pero al quinto Dios me valga, Ya no había para mi nada más que mondas de patatas, unas correhuelas duras algún puñado de malvas. Al otro día fue a verme a ver qué lucido estaba Y al verme exclamó la tía, virgencita que desgracia, Este cerdo estará enfermo pues no ha medrado nada. Voy a cocer lentegil echarle una calderada A ver si ese desdichado hace papada y enancha. Luego sin decirme más me arreó cuatro varadas me metió en el zajurda tan seca que criaba ranas. Al otro día figúrate como estaba. Di un foquizaco a la puerta, que le rompí las aldabas para cuando venga la tía con el caldero y el agua Que lo solva ella si quiere que a mi no me da la gana Que me tiene mas molido que Napoleón a Francia. |
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